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La verdad de los alimentos que debemos evitar

Octubre 5, 2021   |   Consejos,

Les vamos a decir TODA LA VERDAD sobre la comida que urge eliminemos de nuestra vida, o que al menos consumamos con muchísima moderación.

CASAS RUBA

Artículo de la Dra. Carmina Flores Domínguez en “marthadebayle.com” del 21 de junio de 2021:

https://www.marthadebayle.com/v3/radiov3/sosv3/la-verdad-de-los-alimentos-que-debes-evitar/ 

 

 

ALIMENTOS QUE DEBEMOS EVITAR

-Los alimentos ultraprocesados.

-Los embutidos.

-Ciertos tipos de colorantes artificiales.

-Endulzantes.

-Algunos tipos de grasas saturadas.

-Las comidas muy altas en sales y grasas.

-Ciertos tipos de conservadores.

-Saborizantes artificiales.

-Colorantes.

-Emulsificantes.

…Y demás químicos adicionados artificialmente a la comida para poder alargar su tiempo anaquel o tiempo refrigerador.

Los benzoatos, como el de calcio, el de potasio, el ácido bórico que tienen las sopas instantáneas que vienen en unicel, que además, el unicel al calentarse libera microplásticos que son cancerígenos para el ser humano.

¿Por qué se relacionan estos alimentos con el riesgo de padecer sobrepeso, obesidad, resistencia a la insulina, diabetes y cáncer?

Estos alimentos que debemos evitar, al momento de que se digieren y se procesan en nuestro organismo ocasionan cambios a nivel del metabolismo de cada célula, afectando su funcionamiento y también el funcionamiento de las mitocondrias.

 

LAS MITOCONDRIAS Y LA ALIMENTACIÓN

Las mitocondrias son un organelo que tenemos dentro de cada una de nuestras células, podríamos decir que es el motor de cada célula.

La mitocondria se encarga de darle energía a cada célula para poder hacer su trabajo. Si algo falla en ellas puede afectar el funcionamiento de cada célula y cómo están trabajando.

¿Entonces el problema son las mitocondrias?

Sí y no: realmente se dan cambios desde el nivel genético.

La nutrigenómica nos ha demostrado que la manera en que comemos puede cambiar la expresión de nuestros genes y ahí es donde se puede generar la enfermedad, ya sea un cáncer, diabetes, que en México tenemos cifras altísimas, la diabesidad –que es la diabetes combinada con obesidad–, la resistencia a la insulina, que la mayoría de los pacientes que la padecen no lo saben, afecta también a la sintomatología de enfermedades autoinmunes como el lupus, la artritis, la fibromialgia y enfermedades neurológicas como el parkinson o el alzheimer.

 

LA ALIMENTACIÓN TIENE QUE VER CON CASI EL 60-70% DEL RIESGO A LAS ENFERMEDADES.

 

ALIMENTOS PROCESADOS Y EMBUTIDOS.

CASAS RUBA

Las carnes procesadas como las salchichas, el jamón, el tocino, el salami, la mortadela, el queso de puerco, todos contienen conservadores para que se mantengan frescos.

Se les suele añadir nitrato de sodio o nitrito de sodio, los cuales ya se han asociado con el cáncer de colon.

Ambos también se encuentran como conservadores o aditivos en otros alimentos.

Si bien, hay alimentos que contienen nitratos, el nitrato por sí mismo no es cancerígeno. El problema es cuando el nitrato se convierte en nitrosamina en nuestro cuerpo y eso causa un efecto cancerígeno en nuestras células, además de favorecer alteraciones en los glóbulos rojos que puede favorecer la formación de coágulos.

 

LOS COLORANTES

CASAS RUBA

Por ejemplo uno que consumimos muchísimo sin darnos cuenta, el colorante caramelo IV o caramelo amónico de sulfito. Éste se utiliza como colorante en cereales, pastelitos, bebidas carbonatadas, y eso incluye a las que son light o sin azúcar y a las que contienen azúcar también.

Se usa en galletas, pasteles, helados, aderezos, mayonesas, mostazas.

Se le conoce en la industria como aditivo E150d.

Cuando lo consumimos en altas dosis, como solemos hacer, porque es la suma de todos los productos que consumimos. A lo mejor el alimento en sí tiene una cantidad pequeña. Pero si sumamos todos los productos que se consumen a la vez, llegamos a tener una cantidad muy alta de este componente, lo cual ocasiona que no podamos absorber vitamina B6 y se favorece así la aparición de cáncer.

En varios países como Estados Unidos ya se alerta a los consumidores que este producto es un potencial cancerígeno a largo plazo.

Ahora, piensa en que empezamos a alimentarnos mal desde la infancia muy temprana, y que esos hábitos se van a continuar durante toda la vida.

 

COLORANTES QUE DEBEMOS EVITAR

CASAS RUBA

Además del color caramelo IV, hay un rojo que se llama azorrubina o rojo 5, un derivado del naftaleno que viene del petróleo: nadie quiere consumir nada que derive del petróleo.

Éste se usa en frituras enchiladas, salsas rojas, jugos industriales, helados, dulces, variedad de enchilados comerciales… algunas marcas de surimi lo pueden contener.

La azorrubina puede desencadenar cuadros alérgicos en personas que ya son alérgicas y puede hacer reacciones alérgicas fuertes en quienes ya tienen alergia a la aspirina.

También se ha asociado con aumento de la sintomatología del trastorno de déficit de atención y se ha asociado con el cáncer.

También la tartrazina o amarillo 5 –también derivado del petróleo– que se usa en frituras, jugos, dulces, golosinas, panes, pastelitos, comida preparada, salsas, refrescos, licores, quesos, mostazas, mayonesas, sopas, sazonadores en polvo o cubito… bueno, está en casi todo lo que está industrializado.

Está relacionado con el trastorno de déficit de atención en niños y potencia la liberación de histamina. ¡Hay algunos antihistamínicos que lo utilizan!

También ocasiona reacción en alérgicos a la aspirina. También es un cancerígeno y está prohibido en Australia, como todos los colorantes azoicos.

El azul A y B o azul de antraquinona es un derivado de los hidrocarburos, un potente cancerígeno que se usa en pastelitos industriales y pastelería. Produce cuadros alérgicos fuertes en personas que ya son alérgicas. Ya está prohibido en Europa. 

Y digamos que ésos son algunos ejemplos, pero hay más, y generalmente se utilizan para muchas cosas, alimentos industrializados y con colores muy brillantes, los dulces, golosinas, pastelitos, chicles, chocolates… bueno, hay una inmensa variedad de productos.

 

EL FAMOSO GLUTAMATO MONOSÓDICO

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El glutamato monosódico es un potenciador de sabor semi-sintético.

Además de arruinarte la microbiota intestinal con los conocidos riesgos de aumento de peso, inflamación celular y predisposición a la resistencia a la insulina y diabetes, en dosis bajas se ha visto que es excitotóxico y neurotóxico, lo que significa que nos excitan o estimulan de más a las neuronas a nivel cerebral y podemos ocasionar problemas.

Este aditivo no está recomendado en personas que padecen trastornos neurológicos porque aumenta la sintomatología, como en el caso del parkinson, alzheimer, epilepsia, trastorno bipolar, esquizofrenia y depresión.

También afecta a personas con trastornos del espectro autista y con déficit de atención o hiperactividad.

Además, es un producto altamente adictivo- Es por esto que cuando lo comemos no podemos parar, y en cuanto pensamos en el producto nos gana el antojo.

Este aditivo se le pone a las papas fritas, frituras, chicharrones, snacks, sazonadores en polvo o en cubo, salsa de soya, salsa tipo inglesa, salsas industrializadas, aderezos de ensalada, surimi, comidas instantáneas como las sopas que tanto se consumen hoy en día, encurtidos, patés, comida china, muchos enlatados. Mucha comida de restaurante que adicionan para mejorar el sabor. Bueno, se le pone a muchísimas cosas.

 

LA CARNE ROJA

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No se recomienda tener un alto consumo de carne roja.

Sí se ha relacionado con cáncer de colon, pero no significa que por comernos un bistec nos va a dar cáncer.

Hay que procurar no comer más de 400g de carnes rojas a la semana. En cambio, procurar tener una alimentación variada en la que incluyamos proteína vegetal, pollo, pescado.

 

LAS GRASAS

CASAS RUBA

Las grasas saturadas están relacionadas con el cáncer porque favorecen el ambiente cancerígeno, un ambiente inflamatorio; alteran la microbiota intestinal y esta misma inflamación altera el ciclo celular y de regeneración celular.

Además, se ha demostrado que las grasas saturadas son indispensables para que el cáncer pueda hacer metástasis. Entonces, una dieta alta en grasas saturadas favorece la expresión de manera exagerada de una proteína de membrana que se llama CD36, la que se encarga de ser el receptor de ácidos grasos en la membrana celular.

A mayor cantidad de CD36, el paciente tiene un peor pronóstico. Es por eso que debemos limitar nuestra ingesta de grasas saturadas, para que disminuya la cantidad de moléculas CD36 en nuestras membranas, sobre todo en pacientes con cáncer.

Por esto, entre otras cosas, se relaciona a la obesidad, las dislipidemias (colesterol bueno bajo y colesterol malo alto), el sobrepeso y el síndrome metabólico, donde tenemos un aumento en la cantidad de grasas saturadas en la sangre.

El sobrepeso y la obesidad son enfermedades inflamatorias, donde si tenemos una mala microbiota y mucha inflamación a nivel celular no vamos a poder quemar las grasas. Junto a ellas, la diabetes, la hipertensión.

Todas estas enfermedades crónicas pueden tratarse y complementar el tratamiento médico o farmacológico con la inmunonutrición.

En Estados Unidos y América Latina casi la mitad de las calorías que ingerimos vienen del azúcar y de las grasas saturadas de los alimentos procesados, y esto implica factores de riesgo para muchas enfermedades que se pueden prevenir.

 

casas ruba

Lista de alimentos a evitar para pacientes con cáncer:

Embutidos: salchichas, tocino, salami, pepperoni, mortadela, queso de puerco, jamón de cerdo, jamón de pavo.

Grasas saturadas: aceites utilizados más de una vez, manteca, mantequilla, margarina, chicharrón, piel de pollo, aceite de coco.

Alimentos procesados: evitar pastelería y panadería industrial, frituras, consomés de pollo para condimentar, sazonadores.

Evitar colorantes: caramelo IV, amarillo 5, rojo 5, azul A y B.

Glutamato monosódico, aditivo en la comida china, comida industrializada, sopas instantáneas.

Benzoato de sodio como aditivo en la comida procesada.

Sulfato y sulfito de sodio como aditivo en la comida.

Carnes ahumadas, cocinadas al carbón o leña.

Consumir más de 400gr de carne roja a la semana.

Más de 3 tazas de café al día.

Café soluble.

Suplementos alimenticios no supervisados por el médico oncólogo.

Remedios herbolarios y naturistas ya que interfieren con el tratamiento.

Toronja ya que interfiere con la absorción de muchos medicamentos.

Comida cocinada en utensilios de teflón.

Comida almacenada en botes de yogurt o crema.

Utilización de plásticos con BPA.

Comida almacenada y transportada en unicel.

Comidas con azúcares refinadas.

Endulzantes como la sacarina, la sucralosa, el aspartame, porque son disruptores de la microbiota intestinal.

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