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¿Dormir (o no) con los hijos?

Septiembre 11, 2020   |   Consejos, Estilo de Vida,

A últimas fechas escuchamos y leemos que surgen más contras que pros en lo que corresponde a si nuestro bebé debe dormir con nosotros los padres, o en camas o habitaciones separadas. Es reciente relativamente, pues, el concepto del “colecho” o de la “cama familiar” y el debate en torno. En lo personal, no tengo duda alguna: el contacto físico y constante del infante con su madre no tiene sustituto.

Adanely Arroyo

 

El “colecho” o “cama familiar” es un concepto de crianza parental que implica que el bebé sea cuidado y se desarrolle en la misma cama o aposento de la madre o de ambos padres.

El tema de que el bebé duerma con su mamá sigue siendo inacabado y debatible, pues hay especialistas que recomiendan que el niño menor de 2 años debe dormir separado, por cuanto a que el lecho parental incrementa los riesgos de supervivencia para el infante, además de que lo predispone a la alta dependencia conforme va creciendo, y altera la vida marital.

Sin embargo, hay un creciente y mayor consenso de que el bebé deba dormir con su madre.

Estudios científicos recientes revelan los abundantes beneficios de que los recién nacidos duerman con sus padres, ya que necesitan de ese contacto físico y anímico porque neurológicamente están en desarrollo.

Dormir con los hijos favorece que los mecanismos de apego que aseguran la supervivencia del recién nacido se activen y permitan que éste se sienta en calma cuando está cerca de su madre.

De no ser así, se activará el llanto y por consiguiente el cortisol –sustancia que se secreta a nivel cerebral al estresarse–, ya que los bebés no pueden liberar el cortisol por sí mismos.

Por lo tanto, el recién nacido que duerme junto a o cerca de sus padres permanece tranquilo, descansa mejor y su sensación es de confort y bienestar, lo cual genera mejores conexiones sinápticas y optimiza todos los mecanismos biológicos.

Al dormir con su madre, el recién nacido regula mejor su temperatura corporal, estabiliza las frecuencias respiratoria y cardiaca y coordina mejor la succión.

En lo personal, no dudo en lo mínimo de los beneficios de mantener siempre junto a nosotros a ese pedacito de ternura, tan frágil, tan adorado y a quien estamos dedicados en nuestro proyecto de vida.

Dormir con los hijos no tiene sustituto por cuanto la recompensa afectiva que se nos retribuye. Concluyo.

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